A los cuatro años, cuando los niños de tu mundo aún están por abandonar la guardería, los niños de mi mundo atienden a su primer Gran Examen, el examen más importante de sus vidas. Lo llaman el gran Embudo, porque solo el dos por ciento de niños lo pasa de forma satisfactoria. Es un examen para determinar quién puede ser mago y quién no. Quien tiene las habilidades y quién no. Cómo se lleva a cabo el examen es algo engorroso que no tengo ganas de describir con detalle, pero no se trata de escribir nada. Son diversas pruebas, sencillas, para determinar las habilidades en bruto de cada niño. Capacidad para ver el futuro, para desdoblarse, para hablar con animales, seres y espíritus de otros planos, para curar, para atacar y defenderse, para leer mentes, viajar con la mente a otros planos y lugares. Para crear tulpas, homúnculos, egregores, con solo el uso de la voluntad. Capacidad para entrar en trance, para convertir los sueños en sueños lúcidos. Si os parece excesivo todo esto para un niño, estáis en lo cierto. Lo es. Pero lo debe ser. Porque la vida de un mago está llena de exámenes, de pruebas, de peligros. El niño tiene que pasar por un bautismo de fuego lo más pronto posible. Casi siempre sucede que los niños que carecen de suficientes habilidades, son descartados inmediatamente. Sus mentes son limpiadas y son devueltos a sus padres en la denominada “Ciudad de Abajo”, como si nunca nada hubiera sucedido.
Cuando un niño pasa el examen de forma satisfactoria, el niño es acogido en la “Ciudad de Arriba”. En otras palabras, la Ciudad de la Magia. Las familias de los niños son también acogidas. Si las familias provienen del mundo de los no-iniciados, el mundo de abajo, a esas familias se les aplica un conjuro que se llama “la rotura de lazos”. La rotura de lazos, en otras palabras, significa borrar de la memoria de la gente la existencia de esta familia, para siempre, como si nunca hubiera existido en el Mundo de Abajo.
Como en la extrema mayoría de las veces los niños de los magos heredan sus poderes, la rotura de lazos es muy rara. Solo ocurre con esa minoría de niños, hijos de padres “normales”, que han pasado el examen. Os preguntaréis por qué el examen es para todos los niños, si, total, la inmensa mayoría de niños de familias no-iniciadas no va a superarlo. Es sencillo. Los poquísimos niños que nacen con habilidades mágicas de familias de no-iniciados, suelen tener habilidades muy potentes, mucho más que el resto. Es una de las grandes paradojas. Como si, de repente, toda la magia que no se ha manifestado en la familia, recayera en el niño. Es por ese motivo que, normalmente, estos niños suelen llegar muy lejos y son la diana de la envidia del resto de niños. Y también de la admiración. Son los niños más codiciados. Los magos-guía los buscan como si buscaran perlas en medio del barro y de los excrementos. Una flor de loto que crece en el estanque más sucio y más inesperado. Son los míticos inciadores de los linajes mágicos. Todos los linajes empezaron por magos hijos de no-iniciados, que se “crearon” a sí mismos.
Pero no entraré en más detalles en esta cuestión.
Sigamos.
¿Qué sucede después de superar el primer examen y de ser llevados a la Ciudad Alta?
Los niños pasan una década aprendiendo la magia elemental de los Ocho Caminos. Ese aprendizaje se hace a través de iniciaciones. Las lecciones teóricas no se diferencian mucho de las lecciones en las escuelas de los no-iniciados. Donde las cosas cambian es en las sesiones de práctica, donde los niños deben practicar la magia en situaciones que, para alguien externo, le parecería totalmente desproporcionada y peligrosa. Por ejemplo, en el Camino Dimensional, se enseña a los niños a entrar en contacto, mediante la Evocación, con espíritus de otros planos. Los profesores-guía tienen diferentes formas de proteger al adepto y de minimizar los daños que puedan ser provocados de una mala evocación, pero el peligro nunca se elimina del todo. La magia es impredecible, sobre todo si se realiza de forma incorrecta.
Desde pequeños, los niños iniciados se acostumbran a recibir un cierto daño psíquico y físico, que los hace más fuertes. Es algo que viene con el aprendizaje de magia. Es como pretender ir a la guerra, en las lineas de combate, y pretender no recibir daño alguno, aunque ese solo sea emocional. No es lo habitual, pero en ocasiones los niños pueden resultar heridos de gravedad, recibir daño psíquico irreversible o incluso morir. Pero lo normal es que, con la guía adecuada, los niños lleguen al décimo año preparados para pasar su siguiente gran Examen, que los especializará en su correspondiente Camino. Dependiendo del tipo de habilidades, cada niño suele ser más bueno en un Camino que en otro. Eso es cierto para los humanos no-iniciados, en general, y también se aplica a los magos. En ese examen se determina la especialización de cada mago, y según el Camino que se le asigna al mago, éste se marchará a una de las Ocho Órdenes, que se encuentran en las Ocho regiones del mundo, los Ocho Reinos mágicos.
Estos son los Caminos Mágicos de cada Orden, que conforma el Octágono:
-Camino Creativo
-Camino Dimensional
-Camino Profético
-Camino de Sabiduría
-Camino de Transformación
-Camino de Naturaleza
-Camino Sensual
-Camino de Psyché
Luego, le sigue una década más de iniciaciones, desde los 14 hasta los 24 años, donde aprenden todo lo que tiene que aprenderse de su Camino correspondiente. No voy a entrar en detalles ahora, porque estas iniciaciones son largas y muy complejas. Cuando terminan su aprendizaje, entonces se convierten en la élite de sus respectivos mundos, ya sea de forma directa (magos de reyes que ni siquiera necesitan esconderse de su rol) o de forma indirecta, con poder tras la sombra.
Porque otra cosa que se les enseña a los niños desde los 4 años, es en el derecho que tienen a gobernar sobre los no-iniciados, sobre la plebe no iniciada. Pero esto no se hace desde un punto de vista de superioridad moral, aunque os parezca mentira. Se hace por el hecho de que se ha demostrado, una y otra vez, que los no-iniciados son incapaces de gobernarse a sí mismos sin que se produzcan grandes catástrofes.
Os habréis sorprendido al leer acerca de los diferentes mundos, puesto que, seguramente, os habréis imaginado que se trataba de una sola ciudad: la ciudad “Baja” y la ciudad “alta”. Pero eso son solo metáforas para referirnos a las dos sociedades separadas: la no iniciada y la iniciada. Ambos viven en el mismo mundo, con la diferencia que la sociedad mágica está oculta y solo es accesible para los iniciados. La forma que tienen de ocultarse es muy fácil. Hay muchísimas formas de hacerlo. La más típica es el borrado exhaustivo de memoria de los no-iniciados. Los lapsos que a veces los no-iniciados tienen (por ejemplo: pasaron tres horas y no me di cuenta) son esos borrados de memoria a los que tienen que ser sujetos, porque descubrieron algo que no deberían haber descubierto. No suele verse como algo moralmente mal hecho. Al contrario. A los no-iniciados se los protege del mundo complejo e inexplicable (para ellos) de la magia. Es, simplemente, un mundo que no es para ellos y debería ser siempre así.
Cada mundo, sea cuál sea su naturaleza, tiene dos Realidades distintas: la exotérica y la esotérica. Las realidades esotéricas dominan los mundos, porque la realidad esotérica es la realidad “total” (las comillas son importantes). Pero eso es algo que no es de ahora. Desde que el hombre descubrió la magia y la religión, ha sido siempre así. Y también, desde el principio de los tiempos, se ha sabido, al principio por intuición y luego de forma racional, que sólo unos pocos están preparados para el camino esotérico. Nadie “desea” ser mago ni druida ni chamán. Es algo que uno nace con ello. Después de las grandes guerras mágicas, y de las terribles catástrofes que estas provocaron (la leyenda del hundimiento de la Atlántida está basada en hechos reales), se decidió llevar un control férreo sobre las iniciaciones.
Por supuesto, todo lo que os estoy relatando, es desde el punto de vista de la sociedad mágica. Yo no tengo una opinión formada al respecto. Estoy, simplemente, narrando cómo funciona esa sociedad a través de un hombre que vive en su interior en el cuál me he desdoblado. Es un Portal, una ventana abierta hacia ese mundo, en el que uno puede perderse cuando quiera. Yo por ahora no tengo ganas de perderme en él. Solo lo estoy mostrando de forma desapasionada, desde lo alto, vista de águila. Las historias se despliegan solas, de forma orgánica. Y esa historia se me ha desplegado desde esa gran distancia. Luego, como hace un águila al ver una presa desde lo más alto, cuando me venga el deseo de hacerlo, descenderé con rapidez hacia la superficie y mi alma entrará en el cuerpo de alguien que vive allí.
A veces me apetece tomar distancia y ver mundos de esta forma, mundos que cogen forma. Me gusta abrir Portales y verlos, para luego poder regresar y entrar en más detalles. Es algo intrínseco a la forma que tengo de recibir las visiones. A veces, vuelo alto. Otras veces, camino bien amarrado al suelo.
Volviendo al tema de las Iniciaciones, como puede uno imaginar, cuando la magia está controlada de forma férrea por un Consejo central, la corrupción nace de forma muy rápida. Las familias con más poder presionan para que sus hijos tengan acceso a las más altas esferas de poder. Pero no solo eso. Lo que se enseña en las Iniciaciones es solo una pequeña parte de la magia que existe. Hay sociedades secretas y mistéricas que tienen poder sobre el Consejo y que son los que realmente controlan los mundos. La más alta Sociedad secreta es la Sociedad del Mirduk, la cuál está tras la separación de los mundos. Las iniciaciones mágicas, los 20 años que pasa el adepto en esas iniciaciones, no son más que embudos para disgregar la magia hacia posiciones de poder que engrandecen el ego. La sociedad del mirduk controla las corrientes etéricas-imaginativas y las están corrompiendo, envenenándolas lentamente, para hacer que poco a poco, los mundos se vayan separando y secándose de Éter. En otras palabras, la magia de cada vez es más escasa. Nadie sabe cómo está sucediendo, pero es un hecho. Los “científicos” dedicados al estudio del Éter (del Camino de Sabiduría), tienen miles de teorías al respecto, pero no parecen llegar a una conclusión definitiva. Y eso es por una razón muy sencilla: no tienen las herramientas para hacerlo. No les fue enseñada la magia para descubrir lo que realmente está ocurriendo: el mirduk está vampirizando el éter gracias a su magia superior. Una vez tengan todo el éter para ellos, ellos tendrán todo el poder sobre una sociedad “seca” de magia.
Eso es lo que intuye nuestro protagonista, Féntar, un joven artista y mago, de 24 años, que acaba de especializarse en su Camino Mágico.
Todo empezó con el descubrimiento de un Libro, de un Libro Verde. En este Libro, descubrió que el Secreto está en que cada uno de los iniciados es capaz de crear su propia magia y que la magia que aprenden en las iniciaciones y escuelas, no es más que una distracción para mantenerlos lejos de la Magia Verdadera que, por supuesto, el Mirduk conoce muy bien.
Ese fue el comienzo de lo que se ha denominado la novena Orden, la Orden oculta. Tiene muchos nombres. Yo ya me he referido a ella como “Los Soñadores”. Es un buen nombre y el que voy a usar a partir de ahora.
Pero hay algo más acerca de Los Soñadores.
Y es que están protegidos por la Sociedad Secreta de Soñadores que, más que sociedad, es una agrupación de magos libres de las garras del mirduk. Los Guías, tanto hombres como mujeres, son los encargados de encontrar a los Soñadores entre los niños. Cuando un Soñador es identificado en una familia, el Guía, antes del examen que todos los niños toman a los 4 años, desactiva la Magia del niño o de la niña para que no puedan superarlo. Así quedan exentos de atender a las iniciaciones. La magia del niño queda así, oculta, latente, para que así el mirduk no pueda identificarlo hasta que tenga la edad adecuada. Mientras tanto, viven vidas “normales” con sus familias.
Hasta que empiezan las visiones.
Hasta que su verdadera naturaleza empieza a surgir.
Cuando esto ocurre, son guiados hacia el Libro.
El Libro de su propia magia, donde conectan con su propio Mito interior.
Los Soñadores tienen algo en común: una imaginación extraordinaria, fuera de lo común. Es ese tipo de imaginación que el Mirduk intenta destruir. Como es una sociedad secreta, hay una cadena “dorada” de Soñadores, durante la historia. Creadores de mundos, de mitos, de tradiciones, incluso de religiones. No son iniciados en ninguna iniciación común, ni se les es obligado a participar en ningún ritual. Nada. Todo se despliega en ellos de forma natural, su propia magia. Lo único que hace la Sociedad de Soñadores es protegerlos en caso de que el Mirduk los descubra. Y os puedo asegurar que muchos soñadores han sido descubiertos, durante la historia. En realidad, es algo muy común. El Mirduk conoce su existencia. Al principio intentaba eliminarlos mediante la fuerza, pero cuando vieron que por mucho que eliminaban a los Soñadores, estos nacían el triple en número (cuando acababan con millares de ellos, nacían cientos de millares de ellos en la siguiente generación) se vio que no era una buena estrategia. Por eso, el mirduk decidió que lo mejor era controlarlos de otras maneras. Y eliminarlos de forma más sútil, de forma que fueran ellos los que se destruyeran a sí mismos y, así, no hubiera un desequilibrio karmico. Si la propia sociedad o ellos mismos se autodestruyen, ya no existe el problema del nacimiento de soñadores en la siguiente generación.
Hablemos ahora de mi mundo, donde mis dedos teclean en este ordenador.
Todos los líderes de la tierra, políticos, corporaciones, industrias, están controlados, sin saberlo, por magos que, a su vez, y también sin saberlo, están controlados por el Mirduk. Todos estos magos se forman, como ya he revelado, durante dos décadas en intensas iniciaciones y sus poderes están a años luz de los no-iniciados. Una de las curiosidades de mi mundo, es que estos magos practican su arte en la sombra. Nadie los conoce. Controlan el mundo pero lo hacen de forma sutil. No llevan coches caros, ni viven en palacios o mansiones. Tampoco frecuentan reuniones de “poderosos” (las comillas son suyas). Todos tienen diferentes agendas y objetivos pero, al final, están llevando a cabo los designios ocultos del Mirduk que ellos mismos desconocen. El objetivo del Mirduk, como he delineado arriba, es muy sencillo: la eliminación de la Imaginación, hasta que solo quede como una pátina corrupta de miedo y placer. Esas dos tendencias son lo que permite el control total de los mundos. Hazles creer que los proteges de sus miedos y que, a cambio de su obediencia, les das todo el placer que quieran, y serán tuyos. Esa máxima está grabada a fuego en las mentes del Mirduk. En sus mentes vampíricas que succionan el Éter de los mundos para su propio beneficio. Se alimentan de sueños, de magia, y de sangre ajena. Los 20 años de iniciaciones mágicas también están organizadas de tal modo, que cada uno de los conjuros que el adepto hace, tenga una filtración etérica que va directa a alimentar al Mirduk de magia. En otras palabras, el niño de 4 años que entra con un gran potencial mágico, sale vampirizado y más débil de las iniciaciones. En otras palabras, usan la gente con habilidades mágicas para su propio beneficio.
Se dice en otras leyendas, que los Soñadores, en realidad, no son escogidos. Su magia no se manifiesta hasta más tarde en sus vidas. Así que cuando van al Examen, no lo superan. Solo más tarde sus poderes se despliegan. Es por eso que el Mirduk está siempre al acecho de que un Soñador “nazca”, como la mariposa que de repente nace de un gusano. Crisálida. Y uso la metáfora de la mariposa con toda la intención. Pues los soñadores están, casi siempre, indefensos ante el terrible poder del mirduk, que busca cazarlos y acabar con ellos de diferentes formas.
Como habéis visto, he escrito, a propósito, dos versiones de la misma historia. En una versión los soñadores son contactados por guías que les desactivan la magia para que no superen el examen. En otra versión, ese encuentro no se produce porque los soñadores, a diferencia del resto de magos, no se desarrollan como tales hasta más tarde en sus vidas.
Como en todas las historias, siempre hay diferentes formas de contarla, diferentes versiones. ¿Cuál es la verdadera? Quizá todas ellas tienen algo de verdadero.
Lo que os estoy relatando no es más que dos versiones. Pero existen infinidad de versiones para una historia. Cada mundo tiene infinidad de formas de desplegarse, así como cada historia. Cada persona cuenta su versión. Así que, ¿Cómo voy a prender, yo, mero mortal, conocer la verdadera historia de algo? Además. ¿Qué significa “verdadero”? Todas las versiones tienen derecho a ser contadas y desplegadas, pero al final elegimos la que nos apetece más y nos concentramos en ella, para contar una historia más completa. Pero yo me dedico a abrir portales, a abrir mundos y posibilidades. Por eso, cuando dos o más versiones de la misma historia aparecen, yo las cuento. No las lanzo a la basura. Porque si aparece esa otra versión, es porque quiere ser contada.
¿Qué prefieres, la versión de los guías que rescatan a los soñadores, o los soñadores sin guía, que despliegan sus poderes más adelante? A mí me gustan ambas versiones, y puede que profundice en ellas cuando esas historias quieren ser expandidas, algún día de estos.
Pero tu, querido lector, quizá quieras continuarla, por tu propia cuenta. Hacértela tuya. Agregarla a tu mundo, a tu universo, a tu mito. Porque todos estamos hechos de mitos ajenos que nos hacemos nuestros y que bordamos con el hilo de nuestra propia alma, para crear nuestro mito único que es, a la vez, nuestro y de todos. Esa es la gran paradoja de la verdadera individualidad.
Estuve años pensando en cómo desarrollar una forma de narrar, de hacer arte, música, lo que sea, que pudiera ser mía y solo mía, en la que me sienta 100% yo mismo, sin tener que demostrar nada. Pensando y pensando, sin realmente hacer nada. Ahora hago lo que verdaderamente me encanta, y es, bueno, lo que os estoy escribiendo aquí. Así es como me expreso, dejo que todo se despliegue de la forma que quiera, solo busco que la vibración imaginativa sea alta, intensa, mía, solo mía. Si eso pasa por darte cuarenta versiones de la misma historia sin desarrollar ninguna de ellas, pues así es como me expreso.
Entra en mis cientos de portales. Entra en ellos. Sumérgete en mis mundos y, luego, si quieres, coge lo que quieras de ellos, como un regalo, como una ofrenda que te hago, amigo mío, y úsalos para tus propios mundos, para tu propio mito. Porque yo, querido lector, he hecho lo mismo con todos estos Soñadores y artistas que he leído, experimentado, disfrutado. Ahora es el momento de devolver todo lo que me han dado.
Una ofrenda.
Hoy pienso en ti, amigo mío.
Hoy y siempre.
Maldito ego de mierda.
Me quito la máscara.
¿Ves?
Ya no quiero tu admiración.
No quiero nada.
Es una ofrenda sin esperar nada a cambio.
Lo ofrezco por amor a mis mundos
y por amor a los tuyos
porque no hay forma de que salgamos
de esta
si no es juntos.