Los Soñadores
Nuestra comunicación empezó de forma extremadamente sutil. Ahora estoy convencido que, si no hubiera seguido aquel hilo de coincidencias, de sincronicidades, jamás habría descubierto lo que descubrí. Se trata de dejarse llevar por la locura, por la percebida locura de quien siempre vé conexiones en todo. De que nada es casual. Si uno se fija bien en las sincronicidades y las apunta en un cuaderno, entonces se da cuenta muy pronto que lo que parecen casualidades se amontonan de tal forma, que ya es ridículo pretender que se trata de eso: de casualidades. Fue una noche extraña, de visiones extrañas. Soñé que existe una cadena de personas que estamos todas conectadas y que nos comunicamos constantemente, nos atraemos, como si fuéramos imanes. Los Soñadores. Los Soñadores son Artistas, escritores, músicos, poetas. Escultores. Arquitectos. Bailarines, sacerdotes, guerreros. Hay soñadores en todos los estratos sociales, en todos los mundos, sean como sean. Todos tienen una cosa en común: tienen el don de la Imaginación Activa. Por eso, la gran mayoría de ellos son artistas, o tienen un vínculo importante con ello. Y con la magia, por supuesto. Tuve un sueño en el que vi a todos los Soñadores. Unidos. Se escriben, se pintan, se componen los unos a los otros. Sin saberlo, están constantemente buscándose, abriendo portales y ventanas hacia esos otros mundos donde los otros Soñadores existen. Porque estamos en un Mundo de Mundos. Desde la ilustración, ya no podemos notarlo, pero hasta el siglo XVIII, la frontera entre los mundos invisibles y los mundos sensibles era mucho más neblinosa. Fue esa separación entre la Consciencia y el Inconsciente, que marcó la modernidad. Era necesaria esa separación. El Sol tenía que iluminar, con fuerza, la nueva Sabiduría, el Nuevo Conocimiento, los Siglos de las Luces, del Progreso. Pero cuanto más el Sol iluminaba, más crecía la oscuridad. La sombra se alargaba más y más. Y el reino de las tinieblas se hizo más profundo que nunca. Todo se precipitó, se hundió, en los abismos de las grandes guerras, y el soporte de la cruz ya no era soporte. Se hundió con todo lo demás. Los monstruos, las serpientes, los dragones negros, todo lo arrasaron a su paso. Las tinieblas que hemos ignorado durante siglos han vuelto. Una nueva conjunción se ve, en el horizonte, otra Conjunción entre el Consciente y el Inconsciente, que va a dar a luz a una nueva Consciencia que se expandirá entre los Mundos, hasta que vuelva, de nuevo, a replegarse y a explotar, hacia nuevas y más altas (y profundas) esferas. La conjunción entre lo Visible y lo Invisible. Lo Arcano entrará, de nuevo, en el día a día, y la Imaginación fluirá en Realidades que se cristalizan con el agitar de una vara, o el timbre de un canto. Pero ese día aún no puede llegar. No. Aún no se dan las condiciones para que esto ocurra. Mira a tu alrededor. ¿Qué tipo de mundo podría nacer, de un mundo donde los hombres pueden crear cosas, de forma instantanea, con el poder de la Imaginación generativa? Sentí un escalofrío. Los Soñadores son la punta de lanza de esta nueva consciencia que busca integrar ese inconsciente, ese vergel imaginativo que brota, que erupciona, que late, en el interior de la tierra. ¿Vergel? Sí, pero también Infierno. Es capaz tanto de dar aliento a un paraíso, como de dar fuego a un infierno. El fuego de la imaginación.El agua del éter de los sueños. Lo más extraño, y no me lo pareció en absoluto cuando soñaba, es que entre los Soñadores hay muchos que no son humanos. Hay dos Razas de Soñadores en Mön. Los Seyr y los Humanos. Ambos tienen diferentes formas de soñar e imaginar pero, en última instancia, son las dos grandes razas creadoras. Obviamente, hay muchas sub-razas, y las leyendas e historias abundan de una hibridación entre humanos y seyr, aunque últimamente no es algo tan común como antaño. Los humanos son, por así decirlo, los Señores del mundo sensible, mientras que los Seyr dominan el mundo de la niebla. Entre ambos mundos hay una infinidad de mundos y de planos. En cada instante, nacen y perecen, y vuelven a renacer, infinidad de universos. Pero no voy a adentrarme en este jardín, por ahora. Seguramente habréis oído hablar de seres feéricos y de espíritus. Y de dioses. También habréis oído hablar de arquetipos, de motivos que se repiten en las visiones y los sueños de la humanidad. Están todos entremezclados. ¿El motivo? En los Mundos más fluidos, que pertenecen a la esfera de los Seyr, las fronteras se disipan. Los ancestros, espíritus de la naturaleza, dioses, familiares, monstruos, arquetipos, egregorios, tulpas, todos parecen entremezclarse y confundirse. Confuso para la mente humana, por supuesto, totalmente invadida y parasitada por el virus, la bacteria, del materialismo. Para el mundo de los Seyr no hay confusión alguna. Un Seyr puede ser, a la vez, un Dios, un ancestro, un espíritu de la naturaleza y un arquetipo. Participar de muchas de esas naturalezas que nosotros vemos como separadas. Se suele dar el error ahora, en las historias humanas del siglo XIX, de querer humanizar a los seyr, de darles una forma concreta. No podemos imaginar que un Seyr no posea una forma concreta. Los Seyr dicen que solo es propio del mundo materialista el que todo parezca de una sola forma. Es como un virus que nos ha poseído. Por ese motivo, los Portales se han cerrado. No todos, pero casi todos. Muy pocos portales se mantienen abiertos, todavía, a los Mundos Seyr. Los Soñadores son los que mantienen los Portales abiertos, a través de la ficción, de la imaginación, de las historias. Del arte. De la música. Pero, ¿Os habéis fijado como el arte de cada vez aparece más vacío, más desposeído de significado, de substancia, de alma? Aún la Separación tiene que ser más grande. Tan grande, que a veces me pregunto si no iremos demasiado lejos y perderemos el espíritu, para siempre. Pero